Un presupuesto para el crecimiento económico de Córdoba

La provincia baja impuestos para incentivar la inversión y el consumo, y porque su disciplina fiscal le ha dado margen para hacerlo. Estos factores mejoran su competitividad para atraer inversión productiva.

A partir de la presentación del Presupuesto provincial, el Mgter. César Murua, coordinador de la Agenda Estratégica 2035 de COPEC, analiza cómo la disciplina fiscal permitió a Córdoba atravesar un contexto excepcionalmente adverso en materia de ingresos. Su mirada destaca el rol de la inversión pública sostenida y las ventajas competitivas que hoy posicionan a la provincia para atraer capital productivo. Además, adelanta los impactos esperados de la reducción impositiva y de los incentivos regionales como motores de desarrollo y empleo.

Tres ideas principales:

  • La disciplina fiscal de Córdoba le permitió sobrellevar un ciclo de dos años inusualmente adversos en materia de ingresos fiscales: recorte de transferencias nacionales, y caída en la recaudación de tributos nacionales y provinciales por recesión económica.
  • La inversión pública sostenida en infraestructura ha dotado a Córdoba de una ventaja competitiva para atraer la inversión privada de perfil productivo. Combinado con nuestro capital humano y los ecosistemas productivos ya existentes nuestro potencial es enorme.
  • La reducción de impuestos tendrá dos efectos: liberará recursos para que las familias incrementen su consumo o ahorro y para que las empresas inviertan y generen empleo. Adicionalmente, las exenciones especiales para el noroeste y el sur-sur tendrán un efecto transformador en esas regiones.

Orden y prudencia fiscal para un tiempo inusitado

El federalismo fiscal, tal y como existía, se rompió en 2024 y desde entonces los gobiernos provinciales enfrentan un ciclo anómalo que combina:
● ausencia de presupuesto nacional aprobado (habilitando discrecionalidad absoluta);
● eliminación de transferencias para infraestructura (paralizando obras);
● retención indebida de fondos que le corresponden a las provincias (ATN y Combustibles); y
● caída real en los ingresos (propios y coparticipados) por el estancamiento en la actividad económica.

Esto podría haber motivado un colapso fiscal -como se observó en otras provincias- pero Córdoba contaba con bases sólidas que le permitieron: sostener el equilibrio primario, contener el gasto corriente y administrar con prudencia su endeudamiento en moneda extranjera. Todo ello redujo la vulnerabilidad en un contexto de volatilidad macroeconómica. Esa estabilidad operó como ancla para evitar ajustes desordenados y preservar funciones esenciales del Estado, especialmente en infraestructura, educación y seguridad.

Un clima de negocios favorable para la inversión

Existen tres elementos que favorecen la inversión privada: estabilidad macroeconómica; instituciones y regulaciones previsibles y favorables a los negocios; e infraestructura que
simplifique procesos y reduzca costos. Estas condiciones crean un entorno propicio para que las empresas existentes se expandan, surjan nuevos emprendimientos o se radiquen inversiones internacionales.

La inversión pública sostenida en infraestructura ha sido uno de los pilares que explican la competitividad estructural de Córdoba y su capacidad para atraer inversiones privadas de perfil productivo.

Durante la última década, la provincia consolidó una red vial estratégica, amplió y modernizó los gasoductos troncales, reforzó la infraestructura energética y potenció la conectividad digital. Estas acciones no son solo activos físicos, sino que tienen impacto económico directo: reducen costos logísticos, mejoran la previsibilidad operativa y generan un entorno que incentiva la instalación de industrias, centros logísticos y servicios avanzados. A estos factores estructurales se suma, a partir de 2026, una estrategia renovada de incentivos fiscales para promover el consumo, incentivar el ahorro y atraer inversiones.

La fórmula fiscal cordobesa

Para impulsar el crecimiento económico, Córdoba está utilizando las dos herramientas fiscales de manera coordinada: el gasto está orientado a infraestructura y capital humano, mientras que los ingresos tributarios propios se reducen para incentivar la inversión privada. Y todo esto manteniendo el equilibrio fiscal.

El presupuesto 2026 consolida esta estrategia, que evita desbordes fiscales en momentos de expansión y provee estabilidad en épocas de crisis. Ayuda a estabilizar, porque evita ciclos de gasto desordenado; mejora la asignación, porque dirige recursos hacia sectores estratégicos; y contribuye a una distribución más equitativa, cuando garantiza protección a los sectores vulnerables dentro de un marco fiscal sostenible.

La propuesta del Gobierno de Córdoba para el próximo año incorpora una novedad: incentivos fiscales direccionados territorialmente. Desde hace tiempo la provincia está impulsando el desarrollo de sus regiones, concretamente el arco noroeste y el sur-sur.

El COPEC ya había identificado la potencialidad de estas regiones. En el análisis intercensal elaborado en 2024 identificamos cómo los departamentos de esas zonas -que tienen los menores niveles de desarrollo- habían acortado la brecha con aquellas regiones más avanzadas. Crecían a mayor velocidad.

El régimen de exenciones para las inversiones que se radiquen en estas regiones puede ser un punto de inflexión. La inversión productiva – la auténtica inversión- produce más y mejores bienes y servicios, crea puestos de trabajo y mejora la calidad de vida allí donde se asienta. Una inyección de recursos privados, atraídos por las ventajas impositivas, puede revitalizar al noroeste y al sur-sur, reducir disparidades y armonizar el perfil de desarrollo de los departamentos cordobeses.

La inversión privada es el principal motor del crecimiento de una economía. Los países y las provincias crecen genuinamente cuando las empresas y los emprendedores producen, comercian o exportan, no cuando el Estado se expande innecesariamente. Pero el crecimiento no es espontáneo: requiere instituciones fiscales que den previsibilidad y permitan al Estado actuar como promotor del desarrollo sin comprometer su solvencia.

En definitiva:
● Podemos bajar impuestos porque somos disciplinados en el gasto y responsables en la inversión en infraestructura.
● Nuestra visión estratégica nos permitirá atraer inversiones productivas que impulsen el crecimiento económico mediante incentivos fiscales.
● Buscamos equiparar los niveles de desarrollo en nuestros territorios, que son diversos, y sobre esa diversidad vamos a potenciarlos.

 

Elaborada por:
Mgt. César Murúa
Director de la Agenda Córdoba 2035 – COPEC

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sobre el autor
César Murúa
Magíster en Políticas Sociales y Desarrollo. Coordinador de la Agenda Estratégica Córdoba 2035.
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